NADAR Y VIVIR CON FUERZA.

Me gustaría contaros como puedes pasar de lo más alto a lo más bajo, de la noche a la mañana sin darme cuenta de lo rápido que ha pasado.

Hace 21 años que practico este deporte, la natación. Con tres años mis padres decidieron apuntarme a clases de natación porque en casa eran constantes luchas a la hora de bañarme y porque mi madre quería que hiciera deporte y evitar los problemas de obesidad que ella ha tenido, también porque era una niña introvertida y no me relacionaba.

Con 5 años entro en el Club Natación Elche y con 7 y medio me federan y empiezan las competiciones porque ya me veían dotes. A partir de ahí comienzan los logros, las victorias en diferentes trofeos y campeonatos autonómicos.

En 2004 consigo mis primeras mínimas nacionales y en consecuencia la participación en el campeonato de España, consiguiendo una final B en 200m braza (entre las 16 mejores de España). En ese instante me doy cuenta de lo que quiero lograr en la natación, hasta ahora había sido un juego de niños, pero en ese instante decidí marcarme un objetivo, YO QUERIA SER MEDALLISTA NACIONAL.

Tras ese momento en 2005 fue un año que se hizo cuesta arriba, no salían las marcas, mi objetivo se alejaba y a falta de un mes del campeonato de España, apunto de tirar la toalla, salió, salió solo, todo el esfuerzo tuvo su recompensa. En un mes me encontraba viajando a Valladolid donde conseguiría mi primera medalla nacional. Aquello fue increíble, a día de hoy lo recuerdo y se me ponen los pelos de punta, mi entrenador, mis padres, compañeros, todos llorando de emoción, fue la primera medalla nacional femenina de mi club, desde ese momento empezaron mis ambiciones como deportista, quería más.

En 2006 cambio de entrenador y me hacen la planificación al revés consiguiendo mis mejores marcas a principio de temporada y mis peores a final, donde están los campeonatos importantes, fue duro pero seguía con el mismo objetivo quería seguir siendo medallista nacional. Ésta solo había sido una mala temporada. En la temporada siguiente, la del 2007 volví a cambiar de entrenador, fue una magnifica temporada, estaba en lo más alto de mi carrera deportiva consiguiendo en el nacional un sexto puesto (400m estilos) dos cuartos puestos (100m mariposa y 200 estilos) y una medalla de bronce en 200 mariposa.

Pero a partir de ahí empieza mi caída, por problemas en el club me veo obligada a cambiar e irme al Club Tenis Elche de Natación, un club nuevo construido a raíz de gente que tiene problemas en el CNE y por lo tanto máximo rival. Esto significa que mi primer club le pide al actual mis derechos de formación, 3.500 euros, cantidad que ni el club, ni mis padres pueden pagar.

No pagar esos derechos implicaba que el primer año tenía prohibido nadar en cualquier club que no fuera el CNE, y en los siguientes cuatro años no podría competir en ninguna competición nacional.

Me estaban quitando mi vida, todo empezó a hacerse oscuro, salieron múltiples lesiones, los entrenadores de mi antiguo club de por entonces, hacían reuniones para que los nadadores no hablaran conmigo, les coaccionaban, menores de edad. Algunos de ellos, por suerte para mi obviaron esas órdenes, eran amigos míos, aún así era difícil ver cada tarde en la piscina esos sucesos. Como he dicho surgieron múltiples lesiones, pero la más grave fue una luxación en el supraespinoso, el médico me dio dos opciones, la primera era operarme y la segunda era dejarme de nadar, y decidí que con 17 años no iba a operarme y no iba a dejar la natación, era mi vida, fue duro, ese mismo día que me dieron el diagnóstico, al llegar a casa mi madre y yo nos encontramos a mi padre en el salón solo y llorando, nos comunicó que le habían echado del trabajo, eso fue un golpe duro para mi familia ya que era el sueldo fijo cada mes en mi casa, mi madre no tenía la suerte de estar siempre trabajando, empezaron los problemas familiares, las discusiones, y además al poco tiempo yo comenzaba una relación, difícil, compleja, y sin que mis padres lo supieran.

Empecé a ser agresiva en casa, con mi padre, con mi hermano, la situación me superaba, no era feliz, aunque yo pensara que sí, que fuera de casa si lo era, estaba equivocada, y lo único que hacía era empeorar la situación familiar, tenía la sensación de no tener nada, que me habían quitado mi vida y las cosas en casa cada vez iban peor, mis padres decidieron llevarme a un psicólogo ya que pensaron que podía ser una buena opción para ayudarme, pero aunque yo fuera, no quería colaborar, no quería que me ayudaran. Al final acabé contándoles y echándoles en cara a mis padres que no era feliz por ellos, que ellos eran los culpables de todo lo que me estaba pasando, cosa que a día de hoy me arrepiento, duele recordar como en esa etapa de mi vida que mis padres lucharon a mi lado, yo les dediqué insultos, gritos, golpes, no soportaba a mi hermano a pesar de que él me idolatraba y lo único que conseguí fue que acabara ignorándome. Ellos fueron más fuertes que yo, y a pesar de todo estuvieron a mi lado, y yo no supe ver eso, no supe valorarlo.

En mi nuevo club en 2011 no queda gente de mi edad nadando por lo que me quedo sola y me mandan a nadar con gente cuatro años menores que yo, en su momento no me hizo mucha gracia, pero con el tiempo esas personas me dieron la fuerza para ver la natación desde otro punto de vista y volver a disfrutarla, gente que sin querer me dio su cariño y su fuerza para seguir adelante, estas chicas, hoy son parte de mi vida, son mi familia.

Tras este cambio duro de entrenar sin poder ir a nacionales, mis entrenadores quieren que entrene al 200% y yo era incapaz, no podía dar más de lo que daba, tras mucho sufrimiento había tomado la decisión de ver la natación de otra forma, necesitaba disfrutar sin objetivos, era difícil entrenar y saber que no podía ir a nacionales.

A falta de un año de que se cumpla mi sanción en 2012, mi entrenador me comunica que ha habido un cambio en la normativa y queda cumplida mi sanción que a partir de ese año puedo volver a competir a nivel nacional. Imaginaros, un sueño hecho realidad, pero ya tras los sufrimientos, era realista, entrenaría, daría mi máximo, pero no volvería a estar en lo más alto, ya que mis oponentes eran nadadoras de alto nivel y olímpicas, y yo había tenido etapas en las que había dejado de entrenar, aun así conseguí mis mejores marcas y ayudé al equipo con buenos resultados.

Fue increíble volver a competir en un nacional, me sentí orgullosa de que a pesar de todos los obstáculos volvía a sentir aquello que me hacía tan feliz, de nuevo estaba entre las 16 mejores de España.

Pero como era de esperar empezaron los acosos de mi entrenador, control de la hora en la que me acostaba, control de las conexiones de WhatsApp, redes sociales, control sobre mi peso cada semana, comenzaron los chantajes en el trabajo, si no entrenaba no me daba trabajo, y yo habiendo pasado todo lo que había pasado quería ser feliz, mi vida personal había mejorado, dejé de culpar a mi familia. Todo esto  y el hecho de que mis compañeras habían abandonado la natación, provoco mi desmotivación, y poco a poco tomé la decisión de dejarlo, después de la gran batalla abandoné, acabando muy saturada.

En estos momentos he vuelto con mi primer club, el Club Natación Elche, las relaciones han cambiado y han mejorado, y tengo ganas de seguir escribiendo la historia de mi carrera deportiva y poder ayudar a superar a quien lo necesite.

El deporte te arrebata muchos momentos, yo me perdí fiestas infantiles, casi nunca fui a un parque, pocos cumpleaños, cambié viajes por estancias en centros de alto rendimiento, sesiones de 6 a 8 am además de 16 a 18 pm más las sesiones de gym, durante 6 días a la semana, en mi adolescencia mis fines de semana se basaban en competir; Dolor y sufrimiento por lesiones crónicas lloradas en silencio.

Ahora reflexiono y a día de hoy no cambiaría ni un instante de los que la natación me dio. Me golpeó duro pero me enseñó a soportar. Y si algo hace crecer a un deportista es saber soportar, soportar entrenadores, lesiones, carencias afectivas, duros entrenamientos, derrotas, criticas…

Y al final te das cuenta de que cada medalla, cada trofeo, queda guardado en un armario y va perdiendo valor, pero la satisfacción de haberme superado, haber recuperado a mi familia, a mi hermano, saber disfrutar de los buenos momentos con mi gente, eso vive conmigo cada día y jamás se borrará.

Autora: Carmen Colado. 1º TAFAD

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One thought on “NADAR Y VIVIR CON FUERZA.

  1. Admiro tu fuerza, y comparto el sacrificio de practicar un deporte a nivel nacional, nos perdemos muchas cosas por realizar el deporte que nos gusta,pero también aprendemos y disfrutamos de las cosas que nos aporta que sólo los deportistas entendemos.
    Sigue luchando por lo que de verdad quieres.

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