MI PEQUEÑA GRAN FUERZA

Cuando somos pequeños no somos conscientes de lo que es el deporte ya que todo lo vemos como un juego y diversión, sin más…

Los padres nos dan a conocer diversos deportes, incluso en el colegio nos enseñan la amplia variedad de deportes que hay, pero cada persona es un mundo ya que nosotros decidimos que deporte practicar.

Tal vez sea una concesión o una atracción, pero nadie nace sabiendo jugar al balonmano, ni al futbol. Pero quizás si estemos hechos para practicar ese deporte al que estamos conectados y sentimos esa atracción.

Cuando decidimos practicar ese deporte, en mi situación el futbol, tan solo fui feliz con un balón en los pies. Un sentimiento al cual no tenía descripción simplemente me dejaba llevar, jugaba con todo el mundo y contra todo el mundo, pero era eso un juego.

Cuando decidí dar el paso de competir mi madre me ayudó y me metió en un club, al cual antes era más complicado por la escasez de futbol femenino, pero ahí estaba yo, rodeada de personas desconocidas, de entrenamientos a las tantas de la noche, madrugando al día siguiente para ir a clase y otra vez a entrenar, realmente era una paliza,  pero no estaba obligada solamente lo hacía porque yo creía en mi ilusión, en esa conexión que sentí cuando era pequeña con el primer balón que chuté, así que conforme pasaba los años ahí seguía yo, con esas personas desconocidas que pasaron a ser familia, con ese cansancio que paso a ser mi condición física ,nunca me había sentido mejor.

Cada año subíamos de categoría hasta alcanzar la segunda división. Un año, al inicio de pretemporada, ésa que todo deportista´ odia´ ya que se hace cuesta arriba volver a coger ese fondo físico que se ha perdido tras el descanso de las competiciones, mi hermana enfermo. Tras muchas pruebas los médicos no terminaban de saber que le ocurría, ella tan solo con dos años estaba ingresada en el hospital, sin ella en casa, sin saber que le ocurría y cada vez estaba peor.

Yo no podía dormir, no podía centrarme en el fútbol, acudía a entrenar y daba lo mejor de mí, incluso ponía mi mejor cara a mis compañeras ya que el tiempo que pasaba con el balón en los pies desconectaba de la realidad, me llevaba a otro mundo donde mi hermana estaba en casa y sana. Pero cuando volvía a casa, el mundo se me caía encima. Los médicos no descartaban que fuera leucemia. Yo no me sentía bien física y psicológicamente por lo que decidí colgar las botas hasta que supiéramos que es lo que mi hermana tenia. Fue una decisión dura, un pedazo de mí se quedó colgado junto a esas botas, pero tenía que estar junto a mi pequeña hermana.

Le hicieron pruebas e iban descartando cosas como la leucemia, cada vez estábamos más cerca de lo que le ocurría, cada vez me iba sintiendo mejor, aunque en ocasiones mi cabeza extrañaba e imaginaba que volvía a coger esas botas y salía al campo junto a mis compañeras…al día siguiente le iban hacer la prueba definitiva a mi hermana, le extraerían un trozo de medula para analizarla. Mi pequeña estaba asustada con ganas de volver a casa y de repente mis compañeras de equipo entraron en el hospital con regalos para ella, mi hermana feliz con una sonrisa que hacía tiempo ya no la veía y yo volví a sentir esa necesidad de estar con mis compañeras en el campo, luchando por esos tres puntos para estar arriba de la tabla, al verlas las volví a sentir, sentí esa familia que tenía en el terreno de juego, que estuvieran ahí haciendo sonreír a mi hermana fue una gran alegría.

El día de la extracción de medula fue largo, fue duro, pero el resultado fue bueno ya que por fin encontraron el problema y era, que mi hermana estaba muy escasa de plaquetas, le pusieron una medicación y le prohibieron ir a colegio por un tiempo dada su flojedad…

Un día en casa con ella, me pregunto por qué no estaba jugando al futbol como siempre y le dije que había cosas más importantes como ella, tenía que estar a su lado cuidándola, ella se fue y a los pocos minutos apareció con mis botas de futbol en la mano, insistiendo que jugara por ella que quería ir a verme y ver como yo disfrutaba- Al principio pensé que era cosas de niños, pero luego continúe pensando que como una niña tan pequeña podía ser tan fuerte para superar lo que ha superado y querer hacer feliz a su hermana mayor y no sé por qué pero pensé que sería buena idea volver al terreno de juego.

Tras algunos entrenamientos y hablar con mi entrenador, volvía al vestuario con mis compañeras, mis hermanas del campo, volví a sentir esos nervios como mi primera vez, solo me decía a mí misma “juega como sabes y confía en el equipo”, ese partido los ganamos, marqué un gol de cabeza, el cual fue dedicado para mi hermana, mi pequeña luchadora que me enseñó que jamás hay que tirar la toalla, porque nada está perdido si aún tienes motivos para sonreír y creer en algo.

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Toda persona deportista sabe que, el practicar deporte sirve para estar mejor físicamente, de salud e incluso psicológicamente, sentirse uno a gusto consigo mismo, pero otra gran verdad es que la práctica de deporte sirve para desconectar de la rutina de vida, para trasladarte a otro mundo donde estás tú y tu cuerpo resistiendo a las pruebas que te sometes, donde juntos superáis lo que os echen.

Mi consejo es que mi mejor medicina es el futbol ya que mi hermana me enseñó que nunca debes tirar la toalla cuando crees en algo, por mucho que cueste, la recompensa de esa lucha te llevará a una gran satisfacción.

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Autora: Olga Rodríguez. 1º TAFAD. IES Montserrat Roig

 

 

 

 

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5 thoughts on “MI PEQUEÑA GRAN FUERZA

  1. Gracias por compartir tu historia Olga, es una historia con la que todo deportista se sentirá identificado, todos hemos tenido un momento de bajón en algún momento de nuestra vida deportiva, en tu caso aun mas duro, ya que un ser muy querido por ti estaba en una situación complicada, me alegra muchísimo que tu hermanita se encuentre bien. También quiero decir que es envidiable la relación con tu familia y tus compañeras, espero que sigas jugando durante mucho tiempo y sigas siendo igual de feliz.

  2. Fuerte como siempre, no conocía nada de esto pero la verdad me sorprende con la fuerza con la que lo afrontaste. Te conozco desde hace unos años y se como eres, tú alegría y todo lo que desprendes. Me alegro muchísimo de que al final todo se solucionase y tú volvieras a hacer lo que te apasiona, a jugar al fútbol.
    Un beso enorme Olga. ❤️️

  3. Mira, me puedo hacer una idea de por lo que has pasado, porque por mi profesión he visto muchos casos similares y me parece de ser muy fuerte mentalmente hablando, primero que lo cuentes y despues tu manera de afrontarlo. Eres grande Olga!!!

  4. Sigue así Olga de fuerte, gracias por compartir esta historia con nosotros y espero que todo mejore, ya sabes que me tienes para lo que sea, aquí tienes una amiga, no lo olvides!

  5. Gracias por compartir esta historia con nosotros y que decir.. Nos conocemos desde hace años y desde hace mucho sé lo mucho que vales como persona y el saber pensar en los demás antes que en ti. Me alegro mucho de que al final todo saliese bien y espero que crezcáis juntas y tengáis esa relación tan especial que tenéis como hermanas.

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